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Fisis vs. Nomos

Llega el s. V a Atenas, y trae la democracia. Una política revolucionaria, base de nuestra sociedad actual, que aparentemente conlleva aires de libertad. Entonces la preocupación de los griegos no es ya el origen del universo, sino el hombre en sí mismo. Eclipsados quedan los atomistas, Leucipo y Demócrito, científicos que ya hablaban de átomos dos mil años antes de su existencia pudiera ser probada. Es la época de decadencia de la Fisis, y el resurgimiento del Nomos. El momento preciso en que el hombre empezó a creerse superior a la naturaleza misma.

Antes los hombres vivían bajo la sombra terrible de un poder superior, que les daba la vida, pero también podía quitársela con idéntica facilidad. Sus dioses, a los que veneraban y temían, eran infinitos: la Luna, el Sol, el Río, las Estrellas, los animales… Era la Fisis, el universo, la naturaleza en su máximo esplendor, como una madre protectora y a la vez violenta.

Luego aparecen los primeros filósofos: Tales, Anaximandro, Anaxágoras, Heráclito… y ponen de manifiesto que la Fisis no es el Caos, sino que sigue un orden perfecto y milenario. Las estaciones, el crecimiento de las plantas, la vida y la muerte… la naturaleza es cíclica. Ellos saben que no pueden controlarla, pues sigue siendo igual de salvaje, pero al menos podrán predecir algunos de sus movimientos, porque la comprenden. Es el momento del equilibrio, ya que ahora se puede dialogar con la Madre, y de esa forma adquirir sabiduría, a la vez que aprender a protegerse de su ira.

Sin embargo, después hace presencia la democracia. Todos pueden llegar a ser gobernantes, lo que es sinónimo de rey, aunque sea sólo por un espacio determinado de tiempo. La sed de gloria, fama y éxito (pues serán pocos los gobernantes que accedan a su puesto sólo por el interés hacia el bien común) inunda los corazones de los hombres. La Fisis… ¿a quién le importa ahora? Deja de ser la fuente de Todo, el orígen, el arjé, la Verdad, y pasa a convertirse en una herramienta más de la que los hombres se servirán en su afán de poder. Pero como aún necesitan una fuerza “superior” que justifique sus acciones, crean ellos mismos el Nomos. Que no es más que la mente humana fingiendo ser tan amplia como el universo infinito. Nomos. Reglas artificiales, producto del consenso de varias personas que se reúnen tratando de emular a la naturaleza, pero de la manera en que ellos salgan beneficiados. Los verdaderos idealistas y filántropos siempre se mantendrán lejos del poder político, que tanto daño puede hacer, ellos siempre son marginados, viajeros errantes.

El Nomos trajo un cambio importante en la vida del mundo entero, realmente sí afectó al universo. Aparecieron con él las primeras leyes, tal y cómo las entendemos hoy en día. Acuerdos a los que se ha llegado tras un consenso previo. Es el Positivismo político frente al Ius Naturalismo que había imperado hasta entonces. En su defensa los positivistas alegan que no se puede imitar a la naturaleza a la hora de crear las leyes. Pues sólo ven en ella un mandato: el más fuerte es el que sobrevive, la pura selección natural. Y, obviamente, si siguiéramos esto acabaríamos por eliminarnos unos a otros, sin piedad ni moral… Sin embargo, si todos llegamos a un acuerdo previo sobre lo que está bien y mal, sirviéndonos para ello de la Razón, la humanidad avanzará por la alegre senda de la liberación. ¿O no…?

REFLEXIÓN:

Para hablar sobre este controvertido tema, Fisis vs. Nomos, empezaré a cuestionar los dogmas de la sociedad en la que vivo.

La democracia parece tener mucho que ver con la aparición del Nomos. Pero, ¿qué es la democracia? Analizaré la palabra griega, un compuesto de “kratos”, poder, y “demos” pueblo. Es decir, el poder del pueblo. Un sistema político en la que todos los habitantes participan en la elección de su gobernante, que ejerce por un espacio limitado de tiempo. La democracia más pura es precisamente la de Atenas, en la que todos podían elegir y a la vez ser elegidos gobernantes. Obviamente, en un estado tan grande como España, que ya supera los 46 millones de personas, esto es imposible, por lo cual nuestra democracia está llena de intermediarios. Nosotros votamos a los partidos políticos de tal o cual ideología, y ellos son los que proponen a su vez a los candidatos al poder. Sin embargo, en España, los partidos con más escaños en el congreso son a los que financia el Estado, con lo cual se garantiza la permanencia de los mismos una y otra vez. Las ideas nuevas y los partidos de reciente creación, o minoritarios, no parecen tener lugar en la política española, como no sea el baúl de los recuerdos. De esta manera, nuestra maravillosa libertad democrática se basa en la elección de dos, a veces tres partidos no muy diferentes entre sí, los cuales ya se encargarán de organizar el resto de la política en España los cuatro años siguientes, sin pedirnos consejo a nosotros, pobres ciudadanos de a pie.

Oh, sí, por supuesto que la constitución ha traído avances. Ese libro lleno de leyes escritas desde la convencionalidad me está dando una educación y una enseñanza gratuita. Que yo aprenda poco y de malas maneras, con escasez de recursos y ganas por parte del personal, o que la gente se muera en los pasillos de los hospitales y enfermos languidezcan en eternas listas de espera por una operación, ya es otro asunto. Por otro lado la constitución me convierte en una persona con  derechos. Sin embargo no me da la oportunidad de trabajar en lo que deseo en mi país, ni me da una vivienda digna en mi ciudad natal. A efectos prácticos, estas leyes, basadas en el Nomos, realmente no son útiles, ya que están ignorando hábilmente nuestra libertad. “Pero tú comes tres veces al día, tienes un techo bajo el cual cobijarte… tienes dinero con el cual satisfacer tus necesidades primarias y secundarias. Hay gente en el mundo que daría cualquier cosa por ello… ¿de qué te quejas?” Sí, mi cuerpo está satisfecho, eso no lo negaré jamás. Sano y saciado. Pero mi alma inquieta está perdida, como la de millones de seres de estas sociedades aparentemente avanzadas.

No. No voy a darles las gracias a un grupo de hombres (porque es un hecho que las mujeres o bien no están, o son una minoría) que se junta y deciden que tal cosa es buena para todos, porque realmente no piensan en eso cuando crean las leyes, cuando se sirven del Nomos para construir los cimientos de la sociedad.

“¿Entonces estás dando a entender que prefieres la Fisis? ¿La ley del más fuerte? Si siguiéramos a la Fisis nos eliminaríamos unos a otros Sí, por supuesto. La naturaleza puede ser violenta y destructiva, pero es que sin la muerte no existiría la vida. Un lobo se comerá a uno o dos corderos, pero jamás al rebaño entero. Además, ¿no es la ley del más fuerte la que pregona también el Nomos? “ No necesitamos remontarnos a antiguas civilizaciones caníbales para verlo. Porque ahora, en miles de guerras, muchas veces apoyadas por nuestros países (aparentemente tan avanzados racionalmente), se eliminan unos humanos a otros. De hecho, bien es sabido que con todas estas armas nucleares es cuestión de tiempo que alguien apriete el botón que destruya si no es el mundo, buena parte de él. La naturaleza puede parecer cruel… pero al menos es objetiva y justa. La mente humana no. Por tanto esta última es mucho más destructiva. Llevamos dos mil quinientos años siguiendo al Nomos y dando la espalda a la Fisis. ¿Y qué nos ha supuesto esto? Medio mundo muriendo de hambre y guerras, mientras la otra mitad languidece con el estómago lleno y el alma vacía. Y la naturaleza resentida, vengándose del género humano mediante tsunamis, volcanes y terremotos devastadores y temperaturas sofocantes. Me parece que esto evidencia que en el perfecto plan del Nomos hay algo que falla.

El Ser humano tiene la Razón, y con ella puede crear cosas maravillosas. Pero también tiende a desequilibrarse fácilmente, y es miedoso, egoísta e influenciable. Todos hemos sentido alguna vez cómo los problemas nos desbordan y se hacen superiores a nosotros. Pero la naturaleza es ecuánime. En invierno siempre hace frío, en verano calor. Por tanto, rechazo la idea de que el Nomos es superior a la Fisis. La democracia ha sido una de las mayores mentiras de todos los tiempos, una simulación casi perfecta de la libertad. Sócrates, el gran filósofo, lo sabe bien. Pues fue un tribunal democrático quien le condenó. Aunque ahora podemos afirmar que fue la Ignorancia, y no otra cosa, la responsable directa de su muerte.

Sólo debería haber una ley convencional e inquebrantable: “Trata a los demás como te gustaría que te trataran as ti.” Esta máxima, deseos de auto-superación, e infinita paciencia, es lo que verdaderamente necesitamos.

http://www.elprofedefilo.com

Una respuesta to “Fisis vs. Nomos”

  1. Esta entrada va dedicada a una sofista moderna… ella sabe quién es. Nuestra conversación de ayer fue muy interesante. Tengo que aprender de tí.


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