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Texto de Kant

Texto

En la parte analítica de la crítica se demuestra: que el espacio y el tiempo son meras formas de la intuición sensible, es decir, simples condiciones de la existencia de las cosas en cuanto fenómenos; que tampoco da nada por hecho mientras quede algo por hacer poseemos conceptos del entendimiento ni, por tanto, elementos para conocer las cosas sino en la medida en que puede darse la intuición correspondiente a tales conceptos; que, en consecuencia, no podemos conocer un objeto como cosa en sí misma, sino en cuanto objeto de la intuición empírica, es decir, en cuanto fenómeno. De ello se deduce que todo posible conocimiento especulativo de la razón se halla limitado a los simples objetos de la experiencia. No obstante, hay que dejar siempre a salvo -y ello ha de tenerse en cuenta – que, aunque no podemos conocer esos objetos como cosas en sí mismas, sí ha de sernos posible, al menos, pensarlos.

Kant, Crítica de la razón pura. PRÓLOGO DE LA SEGUNDA EDICIÓN (1787)

En el texto Kant nos habla del funcionamiento de la Razón y su ejercicio más allá del conocimiento y sus límites

Cuestiones:

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La idea principal es que si un objeto no puede ser percibido por los sentidos no se puede conocer, aunque sea posible pensar en él.
Este texto tiene una estructura conclusiva, ya que la idea principal aparece al final, y ha sido previamente respaldada por los argumentos de los párrafos anteriores. Estos argumentos son: que los elementos puros y transcendentales, tanto de la sensibilidad como el entendimiento (las facultades humanas que se usan para conocer) sólo pueden ser aplicadas a la información empírica o al fenómeno, todo lo que carezca de estas dos cosas no podrá ser conocido aunque sí pensado (se refiere a conceptos metafísicos tales como Dios, el alma, la libertad… etc.)

2. Explicar el problema del conocimiento en Kant y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Kant se plantea cuatro preguntas fundamentales que resumen toda su obre filosófica: ¿Qué puedo conocer? (conocimiento, con su Crítica de la Razón Pura); ¿Qué debo hacer? (ética); ¿Qué puedo esperar? (política y religión); ¿Qué es el hombre? (antropología).
El problema del conocimiento lo trata en su obra Crítica de la Razón pura (K.r.V.) Esta aparece dividida en dos partes, Teoría transcendental de los elementos (aquellos que intervienen en el conocimiento) y la Teoría transcendental del método.
Primero no hay que olvidar que Kant también era un psicologista. Para él, el valor del conocimiento dependía de los mecanismos internos del sujeto, en este caso, los seres humanos poseen dos facultades: sensibilidad y entendimiento (como se puede ver, se inspira en Aristóteles, ya que él enseñaba precisamente lógica aristotélica en la universidad). Pero se encuentra con un problema: en la ciencia en general se ha avanzado a lo largo de la historia, menos en una parte, y esa es la metafísica. Entonces él se dispone a probar si la metafísica es algo que es posible o no conocer. En primer lugar define los juicios que toda ciencia posee: los juicios a priori (aquello que está previamente establecido, por ejemplo en matemáticas 2 + 2 = 4), estos son los juicios analíticos; y también los a posteriori (basados en la experiencia) llamados sintéticos. Además, Kant añade un nuevo tipo a los juicios científicos: los JSAP (juicios sintético a priori) que no se basan en la experiencia pero están en el individuo y le aportan información. Posteriormente analiza el proceso que tiene lugar en el conocimiento. Primero se recibe la información empírica a través de la facultad de la sensibilidad, y posteriormente las sensaciones se incluyen dentro de los “moldes” del espacio y el tiempo. El espacio y el tiempo son dos intuiciones puras (vacías de significado, sólo tienen sentido cuando se les aplica la información empírica) y también elementos transcendentales de la sensibilidad (innatos).
Una vez se ha llegado aquí se puede afirmar que las matemáticas son posibles, ya que la geometría corresponde al espacio y la aritmética al tiempo (después del tres va el cuatro, y antes de éste el dos… etc.)
Cuando hemos aplicado el espacio y el tiempo a la información empírica obtenemos los fenómenos, y sin contrastamos varios de ellos con la facultad del entendimiento, los conceptos. Entonces la física también puede ser posible, pues la causalidad (negada por Hume) existe; es una categoría (juicios sintéticos a priori del entendimiento). Las categorías son exclusivas de los fenómenos, como el tiempo y el espacio de la información empírica, constituyen “recipientes vacíos” carentes de significado por sí solos. Con la deducción metafísica llegamos a la conclusión de que las categorías son doce, y con la transcendental a que sólo se pueden atribuir como máximo cuatro a cada fenómeno. Cada categoría está relacionada con un juicio, y se pueden dividir atendiendo a los criterios de cantidad (totalidad, pluralidad, singularidad); cualidad (realidad, negación, limitación); modo (sustancia, causalidad, comunidad) y relación (posibilidad, existencia, necesidad). Por ejemplo, la el enunciado: Todos los hombres pueden ser mortales, tendría tres categorías: la de realidad (juicio afirmativo); la de totalidad (juicio universal); y finalmente la de posibilidad (juicio problemático).
Sin embargo, la metafísica no puede ser probada, ya que al no producir fenómenos (información empírica) que podamos aplicar a las intuiciones puras y elementos transcendentales (tiempo, espacio y categorías) es imposible conocerla. Por tanto, la realidad se divide en dos partes: fenómeno y noúmeno. El fenómeno es aquello que puedo llegar a conocer (matemáticas, física) y el noúmeno lo que no, aunque es posible pensar en ello (como dice en el texto). Dentro del noúmeno encontraríamos los ideales, tanto antonimias (supuestas pruebas de la existencia de Dios) como los paralogismos (explicaciones metafísicas del alma). Ahora bien, aunque conceptos como el alma, Dios o la libertad no puedan ser conocidos según Kant, él los considera postulados. Un concepto postulado (abundantes en las matemáticas, por ejemplo) es aquel que aunque no pueda ser probado se considera como cierto para poder seguir avanzando en la explicación. Kant no considera que la libertad, el alma o Dios como conceptos puedan serle útiles en el conocimiento, pero sí en la ética.
La ética de Kant se basa en la razón, y no en el empirismo (como Hume y su emotivismo moral). Sin embargo ya no es una ética material (aquella que persigue un fin único, como la felicidad, y nos da unas normas previas para conseguirlo) sino formal (una ética en la que cada cual es responsable de sí mismo, y se crea sus propias normas, aunque siempre teniendo en cuenta a la humanidad). Por tanto esta ética ya no es heterónoma (hay normas preestablecidas) sino autónoma (las normas las pone el sujeto, como ya se ha dicho antes. En este momento Kant propone el imperativo categórico: actúa de tal manera que quieras que tu conducta se convierta en modelo universal), y asó se asegura de que el sujeto tenga en cuenta la humanidad, como también se ha mencionado antes. Así pues estamos hablando de una ética a priori, y no a posteriori. Finalmente Kant considera que hay tres maneras de actuar respecto al deber: la primera es desobedeciéndolo, y de esa manera se quebranta la ley y el individuo recibe consecuencias negativas; la otra es actuando correctamente, pero sólo para evitar las mencionadas consecuencias negativas que implicarían hacer lo contrario. La última es actuar conforme al deber por el deber en sí mismo, que según Kant es la forma de actuar más correcta y loable de todas. No hay que olvidar que Kant considera que a las personas hay que tratarlas no como medios para conseguir beneficio, sino como fin en sí mismos. De esta manera, el deber también es considerado un fin en sí mismo. Con esta ética tan innovadora, se puede afirmar que Kant fue el primero en concebir y poner de manifiesto los Derechos Humanos.

3. Relacionar el pensamiento de Kant con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

Kant nació en Königsberg, capital del Reino de Prusia, y no prácticamente no salió de su ciudad natal en toda su vida. En su juventud estuvo influido por el racionalismo, que luego refutó en su Crítica de la Razón Pura. También aprendió mucho de Aristóteles, ya que enseñaba lógica aristotélica en la universidad de Königsberg. De él se inspiró para crear sus famosas categorías o a la hora de dividir el conocimiento en sensibilidad y entendimiento. Fue admirador de Hume, de quien dijo que le había despertado de su “sueño dogmático”; aunque le criticaría más tarde al creer en la causalidad, al postular los conceptos de alma, Dios y mundo, o basar la ética en la razón y no la información empírica. En cuanto a su entorno sociocultural, la corriente del Romanticismo, que daba importancia a los sentimientos por encima de la razón, también influyó en su obra filosófica. En cuestión de éticas supo innovar, ya que por primera vez propuso una ética formal frente a las éticas materiales.

4. Explicar el problema del conocimiento en otro autor de la Edad Moderna.

Kant admiró mucho a Hume tras leer sus escritos, pero sus respectivas concepciones filosóficas son prácticamente contradictorias entre sí.
Hume, un empirista, considera que el conocimiento está formado por las impresiones (aquello que es percibido a través de los sentidos) y las ideas (aquello que el sujeto elabora a partir de las impresiones). Es decir, sólo podemos conocer aquello de lo que recibimos impresiones. Por tanto, ni el yo, ni el mundo ni Dios son reales. (Hume ni siquiera los considera conceptos postulados, definitivamente los niega). Por otra parte, el conocimiento se divide en dos partes con Hume: cuando se relacionan ideas entre sí estamos hablando de un conocimiento matemático, que sí es posible. Pero cuando se pretende conocer los hechos a través de la experiencia (como se hace en la mayor parte de las ciencias) esto es imposible, ya que la causalidad no existe. Aquí es necesario profundizar, ya que desde siempre la causalidad (relación entre causa y efecto) se ha considerado una conexión necesaria (que siempre ha de ser igual) pero Huma la define como una conexión constante (hasta ahora ha sido de una manera determinada, pero nadie nos asegura que siempre vaya a ser del mismo modo). Al considerar la causalidad imposible, niega entonces la veracidad de la física y de nuevo de la metafísica. Kant resolvió su problema con los juicios sintéticos a priori, haciendo que la causalidad (categoría) fuera uno de ellos.
Por otro lado, también sus éticas difieren. Hume no justifica su ética en la razón, sino en el empirismo y en última estancia en el entendimiento, que es universal y desinteresado (esto se llama emotivismo moral). Kant, como ya se ha visto, justifica su ética en la razón autónoma de cada ser humano.

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