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Texto de Marx

Texto

(Los hombres tienen historia porque se ven obligados a producir su vida y deben, además, producirla de un determinado modo: esta necesidad está impuesta por su organización física, y otro tanto ocurre con su conciencia. Glosa marginal de Marx). Donde existe una relación, existe para mí, pues el animal no se “comporta” ante nada ni, en general, podemos decir que tenga “comportamiento” alguno. Para el animal, sus relaciones con otros no existen como tales relaciones. La conciencia, por tanto, es ya de antemano un producto social, y lo seguirá siendo mientras existan seres humanos. La conciencia es, ante todo, naturalmente, conciencia del mundo inmediato y sensible que nos rodea y conciencia de los nexos de los nexos limitados con otras personas y cosas, fuera del individuo consciente de sí mismo; y es, al mismo tiempo, conciencia de la naturaleza, que al principio se enfrenta al hombre como un poder absolutamente extraño, omnipotente e inexpugnable, ante el que los hombres se comportan de un modo puramente animal y que los amedrenta como al ganado; es, por tanto, una conciencia puramente animal de la naturaleza (religión natural).

En el texto nos habla de el ser del hombre como ser natural y humano y de la conciencia como producto social

CARLOS MARX y FEDERICO ENGELS: LA IDEOLOGÍA ALEMANA

Crítica de la novísima filosofía alemana en las personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner y del socialismo alemán en las de sus diferentes profetas

Cuestiones:

1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La idea principal de este texto es que el hombre es un ser natural y humano, y la conciencia un producto puramente social.

La estructura de este texto es sintetizante o conclusiva, pues la conclusión aparece al final, mientras que el resto son una serie de pruebas y argumentos que justifican dicha conclusión. (Esto es, la conclusión es, como ya se ha dicho, que el hombre es un ser natural y la conciencia una creación social; y antes se han dado razones que lo justifican, como que los animales no tienen lo que nosotros conocemos como comportamiento ni entablan relaciones; la conciencia para ellos es la simple percepción sensitiva del mundo que les rodea y sobre todo de la naturaleza, que en un principio es vista como una fuerza misteriosa en la que el ser humano se ve inmerso, al ser un ser natural, pero después, al vivir en sociedad adquiere la consciencia).

2. Explicar el problema de la conciencia y el hombre en Marx y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Para Marx el hombre es un ser natural, que forma parte de la materia (y por tanto de la naturaleza), y que progresa gracias a la vida en sociedad. Su esencia es la praxis (capacidad para exteriorizar sus cualidades innatas). Al margen del hombre y la naturaleza no existen seres superiores, lo cual se traduce en un ateísmo justificado. Como se puede ver, la ideología de Marx es materialista, pero también humanista, ya que considera que el hombre es el principio de todas las cosas, y que para estudiarle hay que analizar su historia.

La historia según Marx no es la evolución de hechos, sino la de formas de producción económica. Está compuesta por dos partes, muy unidas en las que cualquier cambio tiene una repercusión mutua: la infraestructura y la superestructura. La infraestructura son las relaciones que entablan los diferentes modos de producción. La superestructura, también llamada ideología, es el conjunto de explicaciones y creencias generalmente falsas que sirven para justificar la infraestructura. Para Marx la ideología es negativa, ya que pretende suplantar la realidad, y esto trae consecuencias muy negativas como la alienación.

La alienación es cuando un ser humano pertenece a otro, y no es una causa genética, como ha pretendido hacernos creer la ideología, sino histórica, y producto por tanto del actual modo de producción económica: el capitalismo.

La alienación tiene tres grados, no todos de ellos malos.

El primero es la exteriorización, es decir, como ya se ha mencionado, la capacidad del hombre de mostrar sus cualidades innatas. Es, por ejemplo, cuando un escritor decide pasar al papel las ideas que ha elaborado mediante su imaginación. Esta no es mala, ya que constituye la esencia del hombre, su praxis.

El segundo es la enajenación. Lo que ha creado el hombre ya no le pertenece a él sino a otro, que además lo controla. Ahora, el escritor ha encontrado un editor que, a cambio de pagarle un mísero sueldo, compra las novelas que él ha escrito, y “controla” al escritor por medio de un contrato.

El tercero y último es la reificación: el hombre está completamente al margen de aquello que creó. Finalmente el editor vende como quiere los libros del escritos y se hace rico con ellos, mientras que el otro debe escribir más para el editor, que además decide sobre sus ideas, y obtiene beneficios mucho menores.

Esta triste situación, la alienación, tiene varios tipos.

Primero está la alienación económica, sobre la que se basan todas las demás. Es aquella que divide la sociedad en ricos (los empresarios) y pobres (los proletarios). El resto son: la social (divide la sociedad en clases); la política (divide la sociedad en dirigentes, es decir, el Estado, y dirigidos, los civiles); y la ideológica (formada por la religión, que justifica la infraestructura y defiende la sumisión y la filosofía, que explica la realidad pero no la transforma).

Frente a todo esto, Marx expone sus famosas 3 tesis:

El motor de la historia es la lucha de clases.

El motor de la historia son también los cambios en la economía (y por tanto también en la infraestructura y la superestructura).

La historia se dirige hacia la abolición de clases, lo cual supondrá el avance definitivo de la sociedad humana.

3.Relacionar el pensamiento de Marx con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

Primero fue el pensamiento de Hegel, idealista, que afirmaba que toda la realidad era producto del sujeto. Feuerbach fue el filósofo materialista que se atrevió a criticarle, afirmando que no existía nada que fuera ajeno a la materia, y que la religión era el rasgo que distinguía al hombre del resto de los animales (el hombre crea dioses y después se somete a ellos, a este proceso le da el nombre de autoenajenación religiosa).

Cuando era joven, Marx fue entusiasta de la nueva ideología expuesta por Feuerbach, pero no tardó en criticar la misma. Alegó que este materialismo era muy parecido a los del s. XVIII, donde la materia se comportaba siguiendo unos parámetros reconocibles, pero esto es erróneo, ya que la realidad es dialéctica, es decir, está en continuo cambio. Por otro lado consideró Marx que el hombre no era un ser contemplativo al margen de la naturaleza sino que aparecía incluido en ella. Además, lo que diferenciaba al hombre del resto de los animales no era la religión, sino la praxis, la capacidad de exteriorizar su esencia, como ya se ha comentado con anterioridad.

A partir de esta crítica, histórica y dialéctica, Marx comenzó a desarrollar su propia ideología: el materialismo histórico.

Llegados a este punto hay que hacer una explicación: la ideología de Marx o marxismo, evolucionó hacia dos posturas diferentes: el ya expuesto materialismo histórico, desarrollado por Marx; y el materialismo dialéctico, desarrollado por el colega de Marx, Engels. El materialismo dialéctico es ajeno al humanismo; afirma ser infinito en el tiempo y en el espacio y existir al margen del hombre. Está basado en una serie de leyes, que son la siguientes: Ley de conexión universal y acción recíproca (todo está conectado y cualquier acción tiene repercusiones); ley del cambio universal y el desarrollo incesante (nada es estático, todo cambia); ley del cambio cualitativo (los cambios afectan a las cualidades pero no a la cantidad de las cosas o del sujeto); y la ley de la lucha de contrarios, que origina tensiones que aportan equilibrio y estabilidad al sistema.

Estos materialismos se critican mutuamente. Por un lado el dialéctico dice del histórico que el concepto de “humanismo” que este último tanto defiende es intangible, es decir, caen en lo mismo que critican: el idealismo.

Por otro lado el histórico afirma aceptar todas las leyes del dialéctico pero siempre estudiándolas y comprendiéndolas desde la perspectiva del hombre. El materialismo histórico fue base de los diferentes marxismos europeos, y el dialéctico del marxismo en el que se basaba la URSS.

4. Explicar el problema de la antropología en un autor o corriente filosófica.

En el caso de Nietesche, la antropología es un canto a la vida al margen de toda razón.

Para Marx, el hombre sufre una metamorfosis según va evolucionando: primero es el camello, es decir, obedece mientras aguanta una pesada carga y apenas puede beber. Luego pasa a ser león, y entonces niega todo lo establecido. Finalmente es un niño, ha alcanzado la voluntad de poder, dice todo lo que ve y siente, ha interiorizado la verdad.

Para que el hombre pueda pasar de ser camello a león, debe darse cuenta de que ni la mora, ni la metafísica ni el positivismo de las sociedades europeas tienen fundamento. Una vez niegue los valores que estas defienden, se habrá convertido en león y alcanzado el Nihilismo (estado en el que las creencias se derrumban, y ya no se puede tener nada por cierto). Este estado puede ser perjudicial, ya que sume al hombre en una profunda desorientación y confusión; pero también es beneficioso, porque gracias a ello el hombre se pone a buscar nuevas verdades. En la búsqueda de estas, el hombre alcanzará la voluntad de poder, y entonces se metamorfoseará en niño, o en superhombre, que viene a ser lo mismo. La nueva concepción de la verdad, que incluye la aceptación del mundo de las cosas como el único verdadero, y que la realidad es devenir, es decir, está en continuo cambio, trae también una nueva concepción del lenguaje: la metáfora (en lugar de los conceptos, cuya utilidad real es nula).

Como se puede ver la antropología del Nietzsche es mucho más instintiva que la de Marx, y no tiene en cuenta a la sociedad ni a la política (de hecho Nietzsche es un ácrata, que apuesta por la abolición del estado o cualquier forma de poder). Sin embargo sí tienen un punto en común, y ese es el ateísmo: para Marx se fundamenta en que no hay ser superior al margen del hombre y la naturaleza (esto es, fuera del materialismo). Para Nietzsche los dioses tampoco existen ya que, una vez que comprendemos que estos surgen de los conceptos esenciales y absolutos, a la vez que hemos dado estos por no válidos, nos damos cuenta que el ser más importante es el hombre, libre ya de toda divinidad.

Por tanto se puede afirmar que tanto Marx como Nietzsche comparten el ateísmo y un marcado humanismo.

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