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will descend upon you

Texto de Ortega

Texto:
El error inveterado consistía en suponer que la realidad tenía por sí misma, e independientemente del punto de vista que sobre ella se tornan, una fisonomía propia. Pensando así, claro está, toda visión de ella desde un punto determinado no coincidiría con ese su aspecto absoluto y, por tanto, sería falsa. Pero es el caso que la realidad, como un paisaje, tiene infinitas perspectivas, todas ellas igualmente verídicas y auténticas. La sola perspectiva falsa es esa que pretende ser la Única. Dicho de otra manera: lo falso es la utopía, la verdad no localizada, vista desde . El utopista -y esto ha sido en esencia el racionalismo- es el que más yerra, porque es el hombre que no se conserva fiel a su punto de vista, que deserta de su puesto.
Hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer para todos los tiempos y para todos los hombres. Exenta de la dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación con otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tienen que ser sustituida por una razón vital, donde aquélla se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación. ORTEGA Y GASSET, J: El tema de nuestro tiempo. Capítulo X. “LA DOCTRINA DEL PUNTO DE VISTA”. En este fragmento se puede apreciar el raciovitalismo de Ortega y su idea de vida como perspectiva.
Cuestiones:

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
La idea principal de este texto es que la realidad tiene infinitas perspectivas, todas ellas igual de válidas.
Este texto tiene una estructura analizante o explicativa, porque la idea principal aparece al principio y es explicada posteriormente. Dichas explicaciones son: la perspectiva que pretende ser única siempre es falsa, al igual que la utopía, que no localiza la verdad en ningún lugar. Hasta el momento todas las filosofías han pretendido ser únicas, y por esta razón se han visto desfasadas rápidamente. Por lo tanto, la razón pura debe ser sustituida por la razón vital, que al aceptar la presencia de diferentes perspectivas, se hace fuerte y perdura a través de los tiempos gracias a su capacidad de adaptación.

2. Explicar el problema de la vida como realidad radical en Ortega y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
Para Ortega la vida es una realidad radical, es decir, tiene diferentes perspectivas. Por tanto, no se puede pretender tener un conocimiento absoluto de la realidad, sino uno propio e intransferible; como él decía “Yo soy yo y mis circunstancias”, cada uno percibimos la realidad desde una perspectiva diferente, pero todas ellas son válidas.
Como se puede ver, la ideología de Ortega es racional y vitalista. Para empezar, él considera que la filosofía no es algo que se haya de practicar por necesidad o por capricho, sino por necesidad; y en sí misma la búsqueda de la verdad en todo, es decir, es universalismo. Además, la filosofía también debe de poner en marcha la política, y en el caso de España, sacarla de su miseria y presentarla ante Europa (aquí se puede ver como Ortega enlaza con los antiguos filósofos griegos tales como los sofistas o el propio Aristóteles, que consideraban que había una unión evidente entre política y filosofía).
Él critica también a los racionalismos y los idealismos, como ya harían sus predecesores Marx y Nietzsche. Considera que la razón pura sólo nos ha llevado a situaciones desastrosas, como la I Guerra Mundial o la Guerra Civil. Además, lo más importante es la vida, y esta está antes que cualquier pensamiento. Propone una nueva visión de la vida: la visión cenital, en perspectiva, aceptando que pueda haber otras perspectivas distintas a la nuestra e igual de válidas.
Para Ortega, por tanto, la realidad es la vida, y como esta, es subjetiva. Además, tiene diversas categorías:
Para empezar, vivir es estar en el mundo. Pero además hay que convivir con las circunstancias propias y las de otros, pues vivimos inmersos en la sociedad. Por otro lado todas nuestras acciones en la vida van dirigidas siempre hacia un fin. Además, al ser libres, tenemos (o estamos obligados, como dirían los existencialistas, cuya influencia es notable en Ortega) que elegir. Pero las posibilidades que se nos presentan no son ilimitadas, y mientras nos decantamos por unas y desechamos otras nos vamos constituyendo como personas. Finalmente, el rasgo quizá más importante de la vida es su temporeidad, es decir, está siempre en continuo cambio.
Fundamentado en todo lo expuesto anteriormente, Ortega propone el racio-vitalismo, un vitalismo controlado por la razón que acoge en su totalidad al hombre; no cae pues, en el error de centrarse en las mejores o más exclusivas cualidades humanas como hacen los idealismos y los racionalismos, que dejan al margen cosas tan importantes como las emociones o impresiones humanas.

3. Relacionar el pensamiento de Ortega con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
El padre de Ortega era el director del periódico “El Imparcial” de ideología más o menos liberal. Fue educado por los jesuitas, y cuando era joven viajó a Alemania para completar sus estudios en filosofía, donde quedó marcado por el Neokantismo de Husserl y Hegel. Paralelamente también le influyó el Existencialismo de Sartre, corriente pesimista surgida a partir de desastres tan terribles como la I Guerra Mundial. Con la dictadura de Primo de Rivera tuvo que dejar forzosamente sus clases en la universidad, entonces se dedicó a dar charlas en teatros que se llenaban de gente ansiosa por escucharle. Posteriormente, creó una sociedad de amigos de la república, que más tarde se transformó en partido; él mismo salió elegido diputado durante la II República que se instauró en España a partir de 1931. Sin embargo, desencantado de la política, pronto la abandonó. Con la dictadura de Franco se vio obligado a exiliarse, primero en Portugal y luego en diferentes países de Suramérica. Fundó una revista que aún hoy se sigue publicando: Revista de Occidente.

4. Explicar el problema vida en otro autor distinto.
El vitalismo de Nietzsche es mucho más impulsivo y menos controlado que el de Ortega. Nietzsche no cree en la política, y afirma que el superhombre no necesita del Estado ni de ninguna otra representación. Por otro lado para él el vitalismo es la expresión de la verdad propia, pues el superhombre dice siempre lo que ve y piensa, al tiempo que abandona los conceptos del lenguaje a favor de la metáfora. Si algo tienen en común es que ambos critican el racionalismo y el idealismo, pero podría decirse que Ortega es más comedido (su vitalismo está controlado por la razón) mientras que Nietzsche es pura fuerza vital.

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