Open minds
will descend upon you

May
12

Texto:
El error inveterado consistía en suponer que la realidad tenía por sí misma, e independientemente del punto de vista que sobre ella se tornan, una fisonomía propia. Pensando así, claro está, toda visión de ella desde un punto determinado no coincidiría con ese su aspecto absoluto y, por tanto, sería falsa. Pero es el caso que la realidad, como un paisaje, tiene infinitas perspectivas, todas ellas igualmente verídicas y auténticas. La sola perspectiva falsa es esa que pretende ser la Única. Dicho de otra manera: lo falso es la utopía, la verdad no localizada, vista desde . El utopista -y esto ha sido en esencia el racionalismo- es el que más yerra, porque es el hombre que no se conserva fiel a su punto de vista, que deserta de su puesto.
Hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer para todos los tiempos y para todos los hombres. Exenta de la dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación con otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tienen que ser sustituida por una razón vital, donde aquélla se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación. ORTEGA Y GASSET, J: El tema de nuestro tiempo. Capítulo X. “LA DOCTRINA DEL PUNTO DE VISTA”. En este fragmento se puede apreciar el raciovitalismo de Ortega y su idea de vida como perspectiva.
Cuestiones:

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
La idea principal de este texto es que la realidad tiene infinitas perspectivas, todas ellas igual de válidas.
Este texto tiene una estructura analizante o explicativa, porque la idea principal aparece al principio y es explicada posteriormente. Dichas explicaciones son: la perspectiva que pretende ser única siempre es falsa, al igual que la utopía, que no localiza la verdad en ningún lugar. Hasta el momento todas las filosofías han pretendido ser únicas, y por esta razón se han visto desfasadas rápidamente. Por lo tanto, la razón pura debe ser sustituida por la razón vital, que al aceptar la presencia de diferentes perspectivas, se hace fuerte y perdura a través de los tiempos gracias a su capacidad de adaptación.

2. Explicar el problema de la vida como realidad radical en Ortega y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
Para Ortega la vida es una realidad radical, es decir, tiene diferentes perspectivas. Por tanto, no se puede pretender tener un conocimiento absoluto de la realidad, sino uno propio e intransferible; como él decía “Yo soy yo y mis circunstancias”, cada uno percibimos la realidad desde una perspectiva diferente, pero todas ellas son válidas.
Como se puede ver, la ideología de Ortega es racional y vitalista. Para empezar, él considera que la filosofía no es algo que se haya de practicar por necesidad o por capricho, sino por necesidad; y en sí misma la búsqueda de la verdad en todo, es decir, es universalismo. Además, la filosofía también debe de poner en marcha la política, y en el caso de España, sacarla de su miseria y presentarla ante Europa (aquí se puede ver como Ortega enlaza con los antiguos filósofos griegos tales como los sofistas o el propio Aristóteles, que consideraban que había una unión evidente entre política y filosofía).
Él critica también a los racionalismos y los idealismos, como ya harían sus predecesores Marx y Nietzsche. Considera que la razón pura sólo nos ha llevado a situaciones desastrosas, como la I Guerra Mundial o la Guerra Civil. Además, lo más importante es la vida, y esta está antes que cualquier pensamiento. Propone una nueva visión de la vida: la visión cenital, en perspectiva, aceptando que pueda haber otras perspectivas distintas a la nuestra e igual de válidas.
Para Ortega, por tanto, la realidad es la vida, y como esta, es subjetiva. Además, tiene diversas categorías:
Para empezar, vivir es estar en el mundo. Pero además hay que convivir con las circunstancias propias y las de otros, pues vivimos inmersos en la sociedad. Por otro lado todas nuestras acciones en la vida van dirigidas siempre hacia un fin. Además, al ser libres, tenemos (o estamos obligados, como dirían los existencialistas, cuya influencia es notable en Ortega) que elegir. Pero las posibilidades que se nos presentan no son ilimitadas, y mientras nos decantamos por unas y desechamos otras nos vamos constituyendo como personas. Finalmente, el rasgo quizá más importante de la vida es su temporeidad, es decir, está siempre en continuo cambio.
Fundamentado en todo lo expuesto anteriormente, Ortega propone el racio-vitalismo, un vitalismo controlado por la razón que acoge en su totalidad al hombre; no cae pues, en el error de centrarse en las mejores o más exclusivas cualidades humanas como hacen los idealismos y los racionalismos, que dejan al margen cosas tan importantes como las emociones o impresiones humanas.

3. Relacionar el pensamiento de Ortega con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
El padre de Ortega era el director del periódico “El Imparcial” de ideología más o menos liberal. Fue educado por los jesuitas, y cuando era joven viajó a Alemania para completar sus estudios en filosofía, donde quedó marcado por el Neokantismo de Husserl y Hegel. Paralelamente también le influyó el Existencialismo de Sartre, corriente pesimista surgida a partir de desastres tan terribles como la I Guerra Mundial. Con la dictadura de Primo de Rivera tuvo que dejar forzosamente sus clases en la universidad, entonces se dedicó a dar charlas en teatros que se llenaban de gente ansiosa por escucharle. Posteriormente, creó una sociedad de amigos de la república, que más tarde se transformó en partido; él mismo salió elegido diputado durante la II República que se instauró en España a partir de 1931. Sin embargo, desencantado de la política, pronto la abandonó. Con la dictadura de Franco se vio obligado a exiliarse, primero en Portugal y luego en diferentes países de Suramérica. Fundó una revista que aún hoy se sigue publicando: Revista de Occidente.

4. Explicar el problema vida en otro autor distinto.
El vitalismo de Nietzsche es mucho más impulsivo y menos controlado que el de Ortega. Nietzsche no cree en la política, y afirma que el superhombre no necesita del Estado ni de ninguna otra representación. Por otro lado para él el vitalismo es la expresión de la verdad propia, pues el superhombre dice siempre lo que ve y piensa, al tiempo que abandona los conceptos del lenguaje a favor de la metáfora. Si algo tienen en común es que ambos critican el racionalismo y el idealismo, pero podría decirse que Ortega es más comedido (su vitalismo está controlado por la razón) mientras que Nietzsche es pura fuerza vital.

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May
12

Estos historiadores de la moral (principalmente los ingleses) son mentirosos, pues suelen sufrir ingenuamente la exigencia de una moral determinada, convirtiéndose, sin advertirlo, en sus defensores y en su escolta. Admiten, de este modo, ese prejuicio difundido en la Europa cristiana, tan ingenuamente repetido, según el cual la acción moral se caracteriza por el desinterés, la renuncia a uno mismo, el sacrificio personal, el sentimiento de solidaridad, la compasión, la piedad. El fallo habitual de sus hipótesis consiste en afirmar no sé qué pacto de los pueblos, al menos de los pueblos domesticados, respecto a ciertos preceptos de moral, y en concluir determinando la obligación absoluta de éstos para cada uno de nosotros; o, por el contrario, tras haber aceptado la verdad de que las valoraciones difieren necesariamente según los pueblos, concluir en la ausencia de obligación de toda moral; ambas conclusiones son pueriles. Los más sutiles de estos historiadores cometen el defecto consistente en que cuando descubren y critican las opiniones, tal vez insensatas, de un pueblo respecto a su propia moral o las de los hombres respecto a toda moral humana, o bien lo relativo al origen de ésta última, sus sanciones religiosas, la superstición del libre albedrío y otras cosas por el estilo, se imaginan que con eso han criticado a la moral misma. Pero el valor de un precepto como “debes” es muy diferente e independiente de semejantes opiniones acerca del mismo precepto y de la cizaña de error que haya podido invadirlo, del mismo modo que la eficacia de una medicina es totalmente independiente de las opiniones que el enfermo tenga de ella, de que posea conocimientos científicos o prejuicios de anciana.
Una moral puede haber nacido muy bien de un error; esta constatación ni siquiera ha abordado el problema de su valor. Nadie hasta ahora ha examinado, entonces, el valor de la más famosa de las medicinas, llamada moral. Esto exigiría ante todo decidirse a poner en cuestión este valor. ¡Pues bien! ¡En esto precisamente consiste nuestra empresa!
Friedrich Nietzsche: GAYA CIENCIA. LIBRO QUINTO: LOS QUE NO TENEMOS MIEDO. 345. La moral como problema.
El autor se posiciona en la crítica a la moral tradicional y nos propone otra forma de ver la ética.
Cuestiones:
1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.
Este texto presenta una estructura sintetizante o conclusiva, es decir, la idea principal (que es que nadie ha examinado el valor de la verdad) se halla al final. El resto de texto consiste en una crítica a los historiadores de la moral, que erróneamente piensan que esta consiste en el sacrificio, la renuncia a uno mismo, el sentimiento de compasión… etc. o que esta es fruto de un “pacto entre pueblos”, o finalmente, al comprender que según la cultura, la moral cambia, defienden la ausencia de esta. Lo más que llegan a hacer estos historiadores es criticar otras morales diferentes, pero sin atreverse nunca a cuestionarse el valor de la moral misma. Y eso es lo que se dispone a tratar Nietzsche.

2. Explicar el problema de la moral en Nietzsche y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.
Para Nietzsche la moral es una de las tres partes erróneas en las que se basa la tradición occidental y que hay que desmontar, siendo las otras dos la metafísica y el positivismo.
La moral de la sociedad occidental ha estado siempre basada en el platonismo, que con el paso del tiempo acabó por unirse al cristianismo. Su principal fallo es sólo califica de real el mundo de las ideas, pese a que el de las cosas (que esta misma moral califica de aparente) es el único posible. Por otro lado, aunque la moral nos hace libres, también nos carga con la responsabilidad. Por esta razón, el ejercicio de la libertad propia, que debería ser fuente de autorrealización humana, siempre acaba por traer un castigo. En otras palabras: defiende la inhibición frente a la exhuberancia. Por ejemplo, situándonos en la época de Nietzsche, un hombre y una mujer se enamoran libremente y tienen un hijo. Pero como la moral cristiana exige el casamiento antes que la procreación ambos son tratados con desprecio por el resto de la sociedad (son castigados sólo por haber hecho uso de la libertad que la misma moral afirmó darles). Por otro lado, la moral justifica todas sus normas en un ser transcendental (el dios cristiano), lo cual quiere decir que todos los preceptos que nos son impuestos desde que nacemos no los hemos creado nosotros. Esto le parece tan ridículo a Nietzsche que propone que, ya que Dios, con sus normas antinaturales no nos deja vivir, matémosle y disfrutemos así de la vida.
La metafísica está, según Nietzsche, estancada y “momificada”. Como los filósofos tienen miedo de la realidad, han decidido conceptualizarla para que se convierta en algo estático, pese a que la realidad es devenir (cambio continuo) y se divide en dos aspectos: el ontológico y el epistemológico. Desde el aspecto ontológico Nietzsche afirma que todos los argumentos que califican el mundo sensible de aparente son absolutamente indemostrables. Además, las características con las que dotamos al ser superior, Dios, (perfección, inmutabilidad… etc.) son rasgos del no-ser, de la nada. De hecho, el pretender crear otro mundo al margen de este (el mundo de las ideas) indica que miedo a vivir la vida. Así pues, dividir la realidad en aparente y verdadera, ya sea a la manera platónica-cristiana o kantiana es símbolo de decadencia de las sociedades europeas. En cuanto al aspecto epistemológico, los conceptos se crean con la pretensión de abarcar una parte de la realidad. Pero hay un problema: una vez que estos son asignados, esa misma realidad cambia, de manera que estos sólo pueden ser simples puntos de vista. Los conceptos se basan en el lenguaje, que a la vez se sirve de la gramática. El lenguaje es utilizado por el Estado para distorsionar conceptos y crear nuevas realidades, así que hay que desconfiar de ambos, concepto y lenguaje. Frente a esto Nietzsche propone un nuevo concepto de lenguaje basado en la metáfora en lugar del concepto.
El positivismo se basa en la creencia de que el avance científico traerá la felicidad al hombre. Pero Nietzsche afirma que esto tampoco es cierto: hay cosas muy importantes que no son medibles ni matematizables, como la música, el dolor o la vida misma.
Una vez que se ha comprendido que ni moral, ni la metafísica ni el positivismo benefician realmente al hombre, se llega a un estado Nihilismo, que según Nietzsche, es el estado de todos los pueblos europeos. El hombre, que ha de sufrir una metamorfosis para evolucionar, pasa de ser camello (un ser obediente y supeditado a una carga de la que no puede librarse) a león (niega todo lo establecido). El Nihilismo es negativo porque sume al hombre en la confusión y la desorientación; pero también positivo porque le obliga a buscar nuevos valores. Durante esta búsqueda, el hombre alcanza la voluntad de poder y se convierte en el niño o superhombre (dice que lo que ve y lo que siente, representa la verdad en sí misma). Con el nuevo concepto de verdad llega también un nuevo concepto de lenguaje que, como ya se ha mencionado antes, es la metáfora.

La consecuencia de todo esto, además de la evolución positiva del hombre, es el ateísmo. Los dioses se basan en conceptos esenciales y absolutos, pero con la nueva concepción de verdad, advertimos que los conceptos son inútiles e inexistentes, por tanto los dioses no existen. Y por tanto, el ser más importante es el hombre, que ya no necesita del Estado ni de ningún otro tipo de poder ajeno (podemos afirmar aquí que Nietzsche es un ácrata).

3. Relacionar el pensamiento de Nietzsche con su marco histórico, sociocultural y filosófico.
Nietzsche vivió en la segunda mitad del s.XIX, un tiempo confuso, marcado por ideologías filosóficas muy distintas.
Por un lado estaba el Movimiento Obrero, que comenzaba a surgir por aquel entonces, alentado por Marx, que escribía sus primeros libros, los cuales darían lugar más tarde al comunismo.
También estaba el positivismo, impulsado por el tremendo desarrollo económico que experimentaba Europa, y que defendía que la ciencia salvaría al hombre y le traería la felicidad.
Finalmente estaba el Vitalismo, que una filosofía al margen de la razón, que fue la que más atrajo a Nietzsche y por la que se decantó.
No hay que olvidar que Nietzsche, conocido mundialmente por su sentencia “Dios ha muerto” procedía sin embargo de una familia de pastores protestantes, y recibió una férrea educación cristiana. Dedicó su juventud al estudio de las lenguas clásicas, y obtuvo la cátedra de griego con sólo 24 años. Escribió entonces su primer libro (ajeno a la filosofía, era un ensayo sobre el mundo clásico) pero este fue un fracaso total. Pidió entonces una excedencia en su cátedra y se dedicó a viajar por toda Europa, cada vez más centrado en la filosofía. Murió aquejado de una enfermedad mental provocada por un tumor cerebral.
Los libros más famosos de Nietzsche son: Aurora, Gay Saber (o Aurora II) al cual pertenece este texto, y que se fundamenta en el saber popular y Así habló Zaratustra (en este libro pone su ideología en boca de Zoroastro, filósofo del mundo antiguo que creó una religión en Persia, la cual desapareció con la conquista de los árabes).
Como se puede deducir, el vitalismo arrollador de Nietzsche, es un canto a la vida en medio de aquellos confusos años, en los que el desarrollo económico incesante, amenazaba se combinaba con una cruel deshumanización de la sociedad y sus integrantes.

4. Explicar el problema moral en otro autor:
Para Marx la moral tampoco se basa en Dios, como ocurre con Nietzsche, ya que el también es ateo, pues de igual modo considera que no hay ser superior al hombre o la naturaleza.
La moral de Marx es materialista, pues el hombre forma parte de la naturaleza, pero también social, porque el hombre evoluciona gracias a la sociedad. Está basada en la lucha contra la alienación y la ideología (que justifica la primera) y su objetivo es la abolición total de clases.

May
12

Texto

(Los hombres tienen historia porque se ven obligados a producir su vida y deben, además, producirla de un determinado modo: esta necesidad está impuesta por su organización física, y otro tanto ocurre con su conciencia. Glosa marginal de Marx). Donde existe una relación, existe para mí, pues el animal no se “comporta” ante nada ni, en general, podemos decir que tenga “comportamiento” alguno. Para el animal, sus relaciones con otros no existen como tales relaciones. La conciencia, por tanto, es ya de antemano un producto social, y lo seguirá siendo mientras existan seres humanos. La conciencia es, ante todo, naturalmente, conciencia del mundo inmediato y sensible que nos rodea y conciencia de los nexos de los nexos limitados con otras personas y cosas, fuera del individuo consciente de sí mismo; y es, al mismo tiempo, conciencia de la naturaleza, que al principio se enfrenta al hombre como un poder absolutamente extraño, omnipotente e inexpugnable, ante el que los hombres se comportan de un modo puramente animal y que los amedrenta como al ganado; es, por tanto, una conciencia puramente animal de la naturaleza (religión natural).

En el texto nos habla de el ser del hombre como ser natural y humano y de la conciencia como producto social

CARLOS MARX y FEDERICO ENGELS: LA IDEOLOGÍA ALEMANA

Crítica de la novísima filosofía alemana en las personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner y del socialismo alemán en las de sus diferentes profetas

Cuestiones:

1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La idea principal de este texto es que el hombre es un ser natural y humano, y la conciencia un producto puramente social.

La estructura de este texto es sintetizante o conclusiva, pues la conclusión aparece al final, mientras que el resto son una serie de pruebas y argumentos que justifican dicha conclusión. (Esto es, la conclusión es, como ya se ha dicho, que el hombre es un ser natural y la conciencia una creación social; y antes se han dado razones que lo justifican, como que los animales no tienen lo que nosotros conocemos como comportamiento ni entablan relaciones; la conciencia para ellos es la simple percepción sensitiva del mundo que les rodea y sobre todo de la naturaleza, que en un principio es vista como una fuerza misteriosa en la que el ser humano se ve inmerso, al ser un ser natural, pero después, al vivir en sociedad adquiere la consciencia).

2. Explicar el problema de la conciencia y el hombre en Marx y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Para Marx el hombre es un ser natural, que forma parte de la materia (y por tanto de la naturaleza), y que progresa gracias a la vida en sociedad. Su esencia es la praxis (capacidad para exteriorizar sus cualidades innatas). Al margen del hombre y la naturaleza no existen seres superiores, lo cual se traduce en un ateísmo justificado. Como se puede ver, la ideología de Marx es materialista, pero también humanista, ya que considera que el hombre es el principio de todas las cosas, y que para estudiarle hay que analizar su historia.

La historia según Marx no es la evolución de hechos, sino la de formas de producción económica. Está compuesta por dos partes, muy unidas en las que cualquier cambio tiene una repercusión mutua: la infraestructura y la superestructura. La infraestructura son las relaciones que entablan los diferentes modos de producción. La superestructura, también llamada ideología, es el conjunto de explicaciones y creencias generalmente falsas que sirven para justificar la infraestructura. Para Marx la ideología es negativa, ya que pretende suplantar la realidad, y esto trae consecuencias muy negativas como la alienación.

La alienación es cuando un ser humano pertenece a otro, y no es una causa genética, como ha pretendido hacernos creer la ideología, sino histórica, y producto por tanto del actual modo de producción económica: el capitalismo.

La alienación tiene tres grados, no todos de ellos malos.

El primero es la exteriorización, es decir, como ya se ha mencionado, la capacidad del hombre de mostrar sus cualidades innatas. Es, por ejemplo, cuando un escritor decide pasar al papel las ideas que ha elaborado mediante su imaginación. Esta no es mala, ya que constituye la esencia del hombre, su praxis.

El segundo es la enajenación. Lo que ha creado el hombre ya no le pertenece a él sino a otro, que además lo controla. Ahora, el escritor ha encontrado un editor que, a cambio de pagarle un mísero sueldo, compra las novelas que él ha escrito, y “controla” al escritor por medio de un contrato.

El tercero y último es la reificación: el hombre está completamente al margen de aquello que creó. Finalmente el editor vende como quiere los libros del escritos y se hace rico con ellos, mientras que el otro debe escribir más para el editor, que además decide sobre sus ideas, y obtiene beneficios mucho menores.

Esta triste situación, la alienación, tiene varios tipos.

Primero está la alienación económica, sobre la que se basan todas las demás. Es aquella que divide la sociedad en ricos (los empresarios) y pobres (los proletarios). El resto son: la social (divide la sociedad en clases); la política (divide la sociedad en dirigentes, es decir, el Estado, y dirigidos, los civiles); y la ideológica (formada por la religión, que justifica la infraestructura y defiende la sumisión y la filosofía, que explica la realidad pero no la transforma).

Frente a todo esto, Marx expone sus famosas 3 tesis:

El motor de la historia es la lucha de clases.

El motor de la historia son también los cambios en la economía (y por tanto también en la infraestructura y la superestructura).

La historia se dirige hacia la abolición de clases, lo cual supondrá el avance definitivo de la sociedad humana.

3.Relacionar el pensamiento de Marx con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

Primero fue el pensamiento de Hegel, idealista, que afirmaba que toda la realidad era producto del sujeto. Feuerbach fue el filósofo materialista que se atrevió a criticarle, afirmando que no existía nada que fuera ajeno a la materia, y que la religión era el rasgo que distinguía al hombre del resto de los animales (el hombre crea dioses y después se somete a ellos, a este proceso le da el nombre de autoenajenación religiosa).

Cuando era joven, Marx fue entusiasta de la nueva ideología expuesta por Feuerbach, pero no tardó en criticar la misma. Alegó que este materialismo era muy parecido a los del s. XVIII, donde la materia se comportaba siguiendo unos parámetros reconocibles, pero esto es erróneo, ya que la realidad es dialéctica, es decir, está en continuo cambio. Por otro lado consideró Marx que el hombre no era un ser contemplativo al margen de la naturaleza sino que aparecía incluido en ella. Además, lo que diferenciaba al hombre del resto de los animales no era la religión, sino la praxis, la capacidad de exteriorizar su esencia, como ya se ha comentado con anterioridad.

A partir de esta crítica, histórica y dialéctica, Marx comenzó a desarrollar su propia ideología: el materialismo histórico.

Llegados a este punto hay que hacer una explicación: la ideología de Marx o marxismo, evolucionó hacia dos posturas diferentes: el ya expuesto materialismo histórico, desarrollado por Marx; y el materialismo dialéctico, desarrollado por el colega de Marx, Engels. El materialismo dialéctico es ajeno al humanismo; afirma ser infinito en el tiempo y en el espacio y existir al margen del hombre. Está basado en una serie de leyes, que son la siguientes: Ley de conexión universal y acción recíproca (todo está conectado y cualquier acción tiene repercusiones); ley del cambio universal y el desarrollo incesante (nada es estático, todo cambia); ley del cambio cualitativo (los cambios afectan a las cualidades pero no a la cantidad de las cosas o del sujeto); y la ley de la lucha de contrarios, que origina tensiones que aportan equilibrio y estabilidad al sistema.

Estos materialismos se critican mutuamente. Por un lado el dialéctico dice del histórico que el concepto de “humanismo” que este último tanto defiende es intangible, es decir, caen en lo mismo que critican: el idealismo.

Por otro lado el histórico afirma aceptar todas las leyes del dialéctico pero siempre estudiándolas y comprendiéndolas desde la perspectiva del hombre. El materialismo histórico fue base de los diferentes marxismos europeos, y el dialéctico del marxismo en el que se basaba la URSS.

4. Explicar el problema de la antropología en un autor o corriente filosófica.

En el caso de Nietesche, la antropología es un canto a la vida al margen de toda razón.

Para Marx, el hombre sufre una metamorfosis según va evolucionando: primero es el camello, es decir, obedece mientras aguanta una pesada carga y apenas puede beber. Luego pasa a ser león, y entonces niega todo lo establecido. Finalmente es un niño, ha alcanzado la voluntad de poder, dice todo lo que ve y siente, ha interiorizado la verdad.

Para que el hombre pueda pasar de ser camello a león, debe darse cuenta de que ni la mora, ni la metafísica ni el positivismo de las sociedades europeas tienen fundamento. Una vez niegue los valores que estas defienden, se habrá convertido en león y alcanzado el Nihilismo (estado en el que las creencias se derrumban, y ya no se puede tener nada por cierto). Este estado puede ser perjudicial, ya que sume al hombre en una profunda desorientación y confusión; pero también es beneficioso, porque gracias a ello el hombre se pone a buscar nuevas verdades. En la búsqueda de estas, el hombre alcanzará la voluntad de poder, y entonces se metamorfoseará en niño, o en superhombre, que viene a ser lo mismo. La nueva concepción de la verdad, que incluye la aceptación del mundo de las cosas como el único verdadero, y que la realidad es devenir, es decir, está en continuo cambio, trae también una nueva concepción del lenguaje: la metáfora (en lugar de los conceptos, cuya utilidad real es nula).

Como se puede ver la antropología del Nietzsche es mucho más instintiva que la de Marx, y no tiene en cuenta a la sociedad ni a la política (de hecho Nietzsche es un ácrata, que apuesta por la abolición del estado o cualquier forma de poder). Sin embargo sí tienen un punto en común, y ese es el ateísmo: para Marx se fundamenta en que no hay ser superior al margen del hombre y la naturaleza (esto es, fuera del materialismo). Para Nietzsche los dioses tampoco existen ya que, una vez que comprendemos que estos surgen de los conceptos esenciales y absolutos, a la vez que hemos dado estos por no válidos, nos damos cuenta que el ser más importante es el hombre, libre ya de toda divinidad.

Por tanto se puede afirmar que tanto Marx como Nietzsche comparten el ateísmo y un marcado humanismo.

Abr
30

Nos encontramos  hoy con una verdadera rareza en esto del cine: una obra maestra. Señoras y señores, me quito el sombrero y reverencio esta gran película.

Ya desde el principio los títulos de crédito crean un ambiente único. La pantalla en negro, las letras en blanco, una caligrafía normal. Los nombres (en alemán, el idioma idóneo para la esta historia) van pasando. No se oye música ni sonido alguno. Podéis tacharme de sensible, pero a mí sólo eso ya me provocó una cierta inquietud algo así como (“¿Y ahora… qué va a pasar ahora…? ¿Dónde se ha metido la música?”). Después las maravillosas escenas en blanco y negro de un idílico pueblecito de alemania. Sus habitantes. Todos ellos tienen caras de personas de esa época, caras de “blanco y  negro”, y también caras de campesinos y campesinas (que es lo que se supone que son). Resalto ese detalle porque en muchas películas (generalmente americanas) se creen que sólo por vestir a la top-model de turno con un trajecito de época ya está todo, y no, porque luego te encuentras sorpresas como el papel de Angelina Jolie en el film histórico “Alejandro Magno”, haciendo de madre del protagonista… (venga, ¿cuándo habéis visto un griega con bótox…? además, ella ni siquiera tiene la fisonomía de las mujeres mediterráneas, en todo caso parece la barbie-griega, jeje). Detalles como esos son muy importantes, porque hacen que uno se distancie de la película (en el caso que he mencionado, uno ya no ve a Olimpia, madre de Alejandro Magno, sino a Angelina Jolie, lo cual es un tremendo anacronismo). Pero en esta película os voy a asegurar que todo lo que veáis va a ser 100% original, de hecho tendréis la sensación de caminar por ese pequeño pueblecito en el año 1913, tan real que os cortará la respiración. Cabe destacar entre todo esto las escalofriantes (porque no pueden definirse de otra manera) actuaciones de los niños, que merecen mucho más que un simple óscar.

La historia también es implecable: terrible, pero bien llevada. Aunque la película es larga (dos horas y media) la tensión se mantiene y no decae en ningún momento hasta llegar al clímax final. Aviso: quien espere ver un triller al uso, donde el asesino se descubre al final y es encerrado y tal (de manera que el espectador pueda irse dormír tranquilo esa noche) se verá decepcionado. Amigos, esta no una de esas simples películas de intriga en las que se hacen apuestas por ver quién es el culpable, no, esta es muchísimo más. Si la váis a ver sin prejuicios y os atrevéis a meteros en la historia, descubriréis que películas como esta sólo se ven una o dos veces al año.

Para finalizar, quiero dejar constancia del mensaje de la película, que he leído en otra crítica y me ha parecido muy apropiado: “Los ideales absolutos conducen a la perversión”.

Abr
19

Y aquí vamos con la esperadísima nueva película de Tim Burton, Alice in Wonderland (Alicia en el país de las Maravillas). Llevaban dándonos la lata con este nuevo estreno desde hace por lo menos dos años. (No me malinterpretéis, Tim Burton es uno de mis directores favoritos, y yo esperaba su nueva película con ansia, de hecho estuve a punto de verla en Irlanda en versión original, dónde ya la habían estrenado, pero por determinadas circusntancias mi plan se frustró…).

Y después de tanto bombo y platillo… la película resultó ser (al menos para mí) un fracaso rotundo. Ya me lo imaginaba. Películas que gastan tantísimo dinero en publicidad es que no son muy buenas… o al menos eso me dice la experiencia. Por lo general, son las obras maestras las que prefieren pasar desapercibidas.

En el caso de esta película coincido plenamente con la crítica emitida en el programa televisivo de los jueves (muy bueno y recomendable, por cierto) “Días de cine”. Nos encontramos ante una obra falsa en todos los sentidos: para empezar se llama “Alicia en el país de las maravillas” pero poco tiene que ver con el maravilloso (valga la redundancia) libro de Lewis Carroll, que tuve el placer de leer cuando contaba con la tierna edad de su protagonista. Así pues no podemos ni fiarnos del título, porque la Alicia de esta película no es una de esas niñas dulces que tango gustaba al señor Carroll , si no una mujer de 19 años en la flor de la vida. Por otro lado, si bien los personajes son del libro de Alicia (al menos en apariencia, porque luego su caricaturización se aleja mucho de la origibal) el argumento parece sacado de otro libro de un colega de Carroll, el señor C. S. Lewis, autor de las crónicas de Narnia. Este desafortunado rémix es muy propio de los americanos y su manía de mezclar varias fórmulas exitosas pensando que así van a dar con el éxito supremo, para acanbar obteniendo argumentos aburridísimos y carentes de emoción alguna. Y en el caso de Tim Burton, ha habido incluso algo más: el director de películas tan buenas como “Pesadilla antes de Navidad” , “Big Fish” o”Sweeney Todd”, conocido por sus extravagancias, ha querido ser tan tremendamente original en su nueva película que al final su obra ha quedado reducida a la banalidad pura.

En fin, avisados váis. Un argumento soporífero cuyo final cualquiera puede predecir a los cinco minutos del inicio. Personajes vacios e insoportablemente esteriotipados (la buena, la mala, el traidor, el amigo… etc.) Un sombrerero loco muy bien maquillado, pero que al final tiene de todo menos loco (más bien parece un patético y cobarde sombrerero traumatizado por los desvaríos psicópatas de la Reina de Corazones). En resumen , lo que deviera ser la fuente de la imaginación y la locura (el País de las Maravillas) aparece reducido a simples y aburridos clichés.

Y en cuanto al 3D no es más que un timo (como siempre) cuyos efectos destacables sólo duran un minuto (al principio de la película, cuando Alicia cae en el agujero y viaja hacia el País de las Maravillas). Vamos, que si lo que queréis es pasar un buen rato y disfrutar del 3D id a ver “Avatar” que en conjunto me parece una película mucho más entretenida (y eso que en su día tampoco me acabó de convencer).

Tim Burton me ha decepcionado completamente con esta película, (por si no se había notado ya) pero no quiero terminar así, sin haber dicho nada bueno. Así que aquí destaco una cita que se menciona en la película y, que la verdad, ha sido lo que más me ha gustado de ella:

The Mad Hatter: Have I gone mad?
[Alice checks Hatter’s temperature]

Alice Kingsley: I’m afraid so. You’re entirely bonkers. But I’ll tell you a secret. All the best people are.

Sombrerero loco: ¿Me he vuelto loco?

[Alicia comprueba si tiene fiebre]

Alicia: Eso me temo. Te has vuelto completamente majareta. Pero te diré un secreto. Las mejores personas lo están.

Mar
15

Texto

Así pues, sólo queda la idea de Dios, en la que debe considerarse si hay algo que no pueda proceder de mí mismo. Por “Dios” entiendo una substancia infinita, eterna, inmutable, independiente, omnisciente, omnipotente, que me ha creado a mí mismo y a todas las demás cosas que existen (si es que existe alguna). Pues bien, eso que entiendo por Dios es tan grande y eminente, que cuanto más atentamente lo considero menos convencido estoy de que una idea así pueda proceder sólo de mí. Y, por consiguiente, hay que concluir necesariamente, según lo antedicho, que Dios existe. Pues, aunque yo tenga la idea de substancia en virtud de ser yo una substancia, no podría tener la idea de una substancia infinita, siendo yo finito, si no la hubiera puesto en mí una substancia que verdaderamente fuese infinita.

Descartes, Meditaciones metafísicas

El texto nos propone descubrir la idea de Dios en la idea de Infinito.

Cuestiones:

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La idea principal es que Dios existe.

La estructura es conclusiva, ya que la idea principal aparece al final tras diversos argumentos que la respaldan, y que pueden resumirse en que ya que la idea de Dios es la de un ser infinito, por tanto no puede haberla creado el ser humano (ser finito) sino un ser infinito, es decir, el propio Dios. (Por tanto Dios existe).

2. Explicar el problema de la demostración de la existencia de Dios y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Descartes era un racionalista, es decir, creía que el conocimiento era innato, defendía el inmatismo de las ideas y despreciaba la experiencia.

Él se propuso, a través de la unión del método y la razón, encontrar los primeros principios (verdades absolutas) por medio del análisis y la deducción. Así pues, partiendo de la duda metódica (es decir, desconfiando de todo aquello que no pueda llegar a ser una verdad absoluta) en un proceso paralelo a la Alegoría de la Línea de platón se dispone a analizar la supuesta realidad que le rodea.

Primero deshecha la información empírica, ya que a veces los sentidos pueden engañar (de esta manera critica a los empiristas y los rechaza); posteriormente deshecha también la realidad objetual ya que muchas veces no sabemos distinguir entre la vigilia y el sueño; finalmente deshecha las matemáticas ya que en éstas existe lo que el denomina “el genio malvado” (la capacidad humana de equivocarse).

Llegados a este punto, prosigue con la deducción. Si está dudando de todo, es porque piensa, y si piensa es que existe. (De ahí su famosa frase cogito ergo sum). Por tanto, la primera verdad absoluta es la res cogitans (el yo), que ha sido distinguida a través de los criterios de claridad y distinción; por tanto, todo lo que sea captado de esa misma manera también lo considerará Descartes verdad absoluta. Continúa analizando los diferentes tipos de ideas: adventicias, aquellas que parecen provenir del exterior (como la idea de caballo); facticias, las que el sujeto elabora con las adventicias (la idea de unicornio); y finalmente las innatas, aquellas que están en el sujeto desde que nace. La idea de Dios es una idea innata, y es a la vez la idea de un ser infinito, pero si el ser humano es finito no pueda haberla creado, por tanto deduce que sólo puede ser creación del mismo Dios, por lo cual Dios existe, y así tenemos la segunda verdad absoluta, la res infinita. Y si Dios, que existe, es buena y veraz, entonces la idea de mundo que ha colocado en mí no puede ser diferente del mundo real, por tanto, a través de la deducción llega  a la tercera verdad inmutable que es la res extensa (el mundo).

En conclusión, para Descartes la realidad está formada por tres sustancias: la res cogitans (el yo); la res infinita (Dios) y las res extensa (el mundo).

3.Relacionar el pensamiento de  Descartes con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

El pensamiento de Descartes está marcado por la nueva concepción filosófica de la Edad Moderna, la gnoseología (interés por el conocimiento); que consideraba que la razón (autónoma y autosuficiente) era el mejor medio de resolver los problemas humanos.

4. Explicar el problema de Dios en otro autor de la Edad Moderna.

Contrapuesto al pensamiento de Descartes se encuentra el pensamiento de Locke, filósofo empirista (movimiento que se extendió entre los siglos XVII-XVIII, en el cual el conocimiento llega a través de la experiencia y no existen las ideas innatas.

Para Locke, al contrario que Descartes, es idea cualquier percepción y sensación. También es el primer autor en hablar del Psicologismo, es decir, aquellos elementos en la mente del sujeto que intervienen en el conocimiento; considera que el conocimiento es una elaboración propia del sujeto con datos del exterior. Define los tipos de ideas como Descartes: las simples (provienen de la experiencia) y las compuestas (las elaboro a partir de las simples). Sin embargo la idea de sustancia es desconocida porque no proviene de ideas simples. Pero él tiene la certeza de las tres sustancias cartesianas (el yo, Dios y el mundo) a pesar de reconocer que no puede probarlas. La del yo es una certeza intuitiva. La del mundo, sensitiva, ya que la información empírica tiene que provenir de algún sitio, y la de Dios deductiva (si el mundo existe, alguien tiene que haberlo creado). De esta manera, aunque por camino diferente, llega a la misma conclusión de Descartes, demostrando que Empirismo y Racionalismo pueden ser a veces dos maneras distintas de explicar la misma cosa.

Mar
14

Texto

En la parte analítica de la crítica se demuestra: que el espacio y el tiempo son meras formas de la intuición sensible, es decir, simples condiciones de la existencia de las cosas en cuanto fenómenos; que tampoco da nada por hecho mientras quede algo por hacer poseemos conceptos del entendimiento ni, por tanto, elementos para conocer las cosas sino en la medida en que puede darse la intuición correspondiente a tales conceptos; que, en consecuencia, no podemos conocer un objeto como cosa en sí misma, sino en cuanto objeto de la intuición empírica, es decir, en cuanto fenómeno. De ello se deduce que todo posible conocimiento especulativo de la razón se halla limitado a los simples objetos de la experiencia. No obstante, hay que dejar siempre a salvo -y ello ha de tenerse en cuenta – que, aunque no podemos conocer esos objetos como cosas en sí mismas, sí ha de sernos posible, al menos, pensarlos.

Kant, Crítica de la razón pura. PRÓLOGO DE LA SEGUNDA EDICIÓN (1787)

En el texto Kant nos habla del funcionamiento de la Razón y su ejercicio más allá del conocimiento y sus límites

Cuestiones:

1. Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La idea principal es que si un objeto no puede ser percibido por los sentidos no se puede conocer, aunque sea posible pensar en él.
Este texto tiene una estructura conclusiva, ya que la idea principal aparece al final, y ha sido previamente respaldada por los argumentos de los párrafos anteriores. Estos argumentos son: que los elementos puros y transcendentales, tanto de la sensibilidad como el entendimiento (las facultades humanas que se usan para conocer) sólo pueden ser aplicadas a la información empírica o al fenómeno, todo lo que carezca de estas dos cosas no podrá ser conocido aunque sí pensado (se refiere a conceptos metafísicos tales como Dios, el alma, la libertad… etc.)

2. Explicar el problema del conocimiento en Kant y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Kant se plantea cuatro preguntas fundamentales que resumen toda su obre filosófica: ¿Qué puedo conocer? (conocimiento, con su Crítica de la Razón Pura); ¿Qué debo hacer? (ética); ¿Qué puedo esperar? (política y religión); ¿Qué es el hombre? (antropología).
El problema del conocimiento lo trata en su obra Crítica de la Razón pura (K.r.V.) Esta aparece dividida en dos partes, Teoría transcendental de los elementos (aquellos que intervienen en el conocimiento) y la Teoría transcendental del método.
Primero no hay que olvidar que Kant también era un psicologista. Para él, el valor del conocimiento dependía de los mecanismos internos del sujeto, en este caso, los seres humanos poseen dos facultades: sensibilidad y entendimiento (como se puede ver, se inspira en Aristóteles, ya que él enseñaba precisamente lógica aristotélica en la universidad). Pero se encuentra con un problema: en la ciencia en general se ha avanzado a lo largo de la historia, menos en una parte, y esa es la metafísica. Entonces él se dispone a probar si la metafísica es algo que es posible o no conocer. En primer lugar define los juicios que toda ciencia posee: los juicios a priori (aquello que está previamente establecido, por ejemplo en matemáticas 2 + 2 = 4), estos son los juicios analíticos; y también los a posteriori (basados en la experiencia) llamados sintéticos. Además, Kant añade un nuevo tipo a los juicios científicos: los JSAP (juicios sintético a priori) que no se basan en la experiencia pero están en el individuo y le aportan información. Posteriormente analiza el proceso que tiene lugar en el conocimiento. Primero se recibe la información empírica a través de la facultad de la sensibilidad, y posteriormente las sensaciones se incluyen dentro de los “moldes” del espacio y el tiempo. El espacio y el tiempo son dos intuiciones puras (vacías de significado, sólo tienen sentido cuando se les aplica la información empírica) y también elementos transcendentales de la sensibilidad (innatos).
Una vez se ha llegado aquí se puede afirmar que las matemáticas son posibles, ya que la geometría corresponde al espacio y la aritmética al tiempo (después del tres va el cuatro, y antes de éste el dos… etc.)
Cuando hemos aplicado el espacio y el tiempo a la información empírica obtenemos los fenómenos, y sin contrastamos varios de ellos con la facultad del entendimiento, los conceptos. Entonces la física también puede ser posible, pues la causalidad (negada por Hume) existe; es una categoría (juicios sintéticos a priori del entendimiento). Las categorías son exclusivas de los fenómenos, como el tiempo y el espacio de la información empírica, constituyen “recipientes vacíos” carentes de significado por sí solos. Con la deducción metafísica llegamos a la conclusión de que las categorías son doce, y con la transcendental a que sólo se pueden atribuir como máximo cuatro a cada fenómeno. Cada categoría está relacionada con un juicio, y se pueden dividir atendiendo a los criterios de cantidad (totalidad, pluralidad, singularidad); cualidad (realidad, negación, limitación); modo (sustancia, causalidad, comunidad) y relación (posibilidad, existencia, necesidad). Por ejemplo, la el enunciado: Todos los hombres pueden ser mortales, tendría tres categorías: la de realidad (juicio afirmativo); la de totalidad (juicio universal); y finalmente la de posibilidad (juicio problemático).
Sin embargo, la metafísica no puede ser probada, ya que al no producir fenómenos (información empírica) que podamos aplicar a las intuiciones puras y elementos transcendentales (tiempo, espacio y categorías) es imposible conocerla. Por tanto, la realidad se divide en dos partes: fenómeno y noúmeno. El fenómeno es aquello que puedo llegar a conocer (matemáticas, física) y el noúmeno lo que no, aunque es posible pensar en ello (como dice en el texto). Dentro del noúmeno encontraríamos los ideales, tanto antonimias (supuestas pruebas de la existencia de Dios) como los paralogismos (explicaciones metafísicas del alma). Ahora bien, aunque conceptos como el alma, Dios o la libertad no puedan ser conocidos según Kant, él los considera postulados. Un concepto postulado (abundantes en las matemáticas, por ejemplo) es aquel que aunque no pueda ser probado se considera como cierto para poder seguir avanzando en la explicación. Kant no considera que la libertad, el alma o Dios como conceptos puedan serle útiles en el conocimiento, pero sí en la ética.
La ética de Kant se basa en la razón, y no en el empirismo (como Hume y su emotivismo moral). Sin embargo ya no es una ética material (aquella que persigue un fin único, como la felicidad, y nos da unas normas previas para conseguirlo) sino formal (una ética en la que cada cual es responsable de sí mismo, y se crea sus propias normas, aunque siempre teniendo en cuenta a la humanidad). Por tanto esta ética ya no es heterónoma (hay normas preestablecidas) sino autónoma (las normas las pone el sujeto, como ya se ha dicho antes. En este momento Kant propone el imperativo categórico: actúa de tal manera que quieras que tu conducta se convierta en modelo universal), y asó se asegura de que el sujeto tenga en cuenta la humanidad, como también se ha mencionado antes. Así pues estamos hablando de una ética a priori, y no a posteriori. Finalmente Kant considera que hay tres maneras de actuar respecto al deber: la primera es desobedeciéndolo, y de esa manera se quebranta la ley y el individuo recibe consecuencias negativas; la otra es actuando correctamente, pero sólo para evitar las mencionadas consecuencias negativas que implicarían hacer lo contrario. La última es actuar conforme al deber por el deber en sí mismo, que según Kant es la forma de actuar más correcta y loable de todas. No hay que olvidar que Kant considera que a las personas hay que tratarlas no como medios para conseguir beneficio, sino como fin en sí mismos. De esta manera, el deber también es considerado un fin en sí mismo. Con esta ética tan innovadora, se puede afirmar que Kant fue el primero en concebir y poner de manifiesto los Derechos Humanos.

3. Relacionar el pensamiento de Kant con su marco histórico, sociocultural y filosófico.

Kant nació en Königsberg, capital del Reino de Prusia, y no prácticamente no salió de su ciudad natal en toda su vida. En su juventud estuvo influido por el racionalismo, que luego refutó en su Crítica de la Razón Pura. También aprendió mucho de Aristóteles, ya que enseñaba lógica aristotélica en la universidad de Königsberg. De él se inspiró para crear sus famosas categorías o a la hora de dividir el conocimiento en sensibilidad y entendimiento. Fue admirador de Hume, de quien dijo que le había despertado de su “sueño dogmático”; aunque le criticaría más tarde al creer en la causalidad, al postular los conceptos de alma, Dios y mundo, o basar la ética en la razón y no la información empírica. En cuanto a su entorno sociocultural, la corriente del Romanticismo, que daba importancia a los sentimientos por encima de la razón, también influyó en su obra filosófica. En cuestión de éticas supo innovar, ya que por primera vez propuso una ética formal frente a las éticas materiales.

4. Explicar el problema del conocimiento en otro autor de la Edad Moderna.

Kant admiró mucho a Hume tras leer sus escritos, pero sus respectivas concepciones filosóficas son prácticamente contradictorias entre sí.
Hume, un empirista, considera que el conocimiento está formado por las impresiones (aquello que es percibido a través de los sentidos) y las ideas (aquello que el sujeto elabora a partir de las impresiones). Es decir, sólo podemos conocer aquello de lo que recibimos impresiones. Por tanto, ni el yo, ni el mundo ni Dios son reales. (Hume ni siquiera los considera conceptos postulados, definitivamente los niega). Por otra parte, el conocimiento se divide en dos partes con Hume: cuando se relacionan ideas entre sí estamos hablando de un conocimiento matemático, que sí es posible. Pero cuando se pretende conocer los hechos a través de la experiencia (como se hace en la mayor parte de las ciencias) esto es imposible, ya que la causalidad no existe. Aquí es necesario profundizar, ya que desde siempre la causalidad (relación entre causa y efecto) se ha considerado una conexión necesaria (que siempre ha de ser igual) pero Huma la define como una conexión constante (hasta ahora ha sido de una manera determinada, pero nadie nos asegura que siempre vaya a ser del mismo modo). Al considerar la causalidad imposible, niega entonces la veracidad de la física y de nuevo de la metafísica. Kant resolvió su problema con los juicios sintéticos a priori, haciendo que la causalidad (categoría) fuera uno de ellos.
Por otro lado, también sus éticas difieren. Hume no justifica su ética en la razón, sino en el empirismo y en última estancia en el entendimiento, que es universal y desinteresado (esto se llama emotivismo moral). Kant, como ya se ha visto, justifica su ética en la razón autónoma de cada ser humano.

Feb
17

Respuesta. La existencia de Dios se puede demostrar por cinco vías.

La primera y más clara se funda en el movimiento.

Es innegable, y consta por el testimonio de los sentidos, que en el mundo hay cosas que se mueven. Pues bien, todo lo que se mueve es movido por otro, ya que nada se mueve mas que en cuanto esta en potencia respecto a aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, ya que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto, y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto, a la manera como lo caliente en acto, v. gr., el fuego hace que un leño, que está caliente en potencia, pase a estar caliente en acto. Ahora bien, no es posible que una misma cosa esté, a la vez, en acto y en potencia respecto a lo mismo, sino respecto a cosas diversas: lo que, v. gr., es caliente en acto, no puede ser caliente en potencia, sino que en potencia es, a la vez frío. Es, pues, imposible que una cosa sea por lo mismo y de la misma manera motor y móvil, como también lo es que se mueva a sí misma. Por consiguiente, todo lo que se mueve es movido por otro. Pero, si lo que mueve a otro es, a su vez, movido, es necesario que lo mueva un tercero, y a éste otro. Mas no se puede seguir indefinidamente, porque así no habría un primer motor y, por consiguiente, no habría motor alguno, pues los motores intermedios no mueven más que en virtud del movimiento que reciben del primero, lo mismo que un bastón nada mueve si no lo impulsa la mano. Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie, y éste es el que todos entienden por Dios.

El texto nos expone una de las vías de demostración de la existencia de Dios.

Cuestiones:

1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La idea principal de este texto es que el primer motor que mueve todo en el universo es Dios.

Las demás ideas corresponden al esquema que sigue Sto. Tomás en las sus demostraciones de Dios (las 5 vías). Primero hay una referencia a la observación empírica (las cosas se mueven). Luego una aplicación de la ley de la causalidad (si se mueven es porque alguien las mueve, ya que no es posible que se muevan por sí solas. Posteriormente se encuentra con la imposibilidad de llegar al infinito, razón por la cual se decide que tiene que haber un origen único (en este caso un primer motor) que sólo puede ser Dios.

2. Explicar el problema de la demostración de la existencia de Dios y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento.

Sto. Tomás es otro de los filósofos medievales que trata de demostrar la existencia de Dios mediante la razón. Pero él, al ser un filósofo aristotélico, expone una argumentación a posteriori, ya que considera que todo lo que se conoce ha de pasar antes a través de los sentidos. De esta manera, reconoce que Dios no es evidente, razón por la cual se encarga de demostrarlo mediante unos esquemas argumentativos que constituyen lo que él llamó “las 5 vías” que, como se ha mencionado anteriormente, parten de una observación empírica para demostrar la existencia de Dios.

Como se puede ver, Sto. Tomás vuelve a concebir a la fe y la razón como dos elementos que colaboran entre sí (que no separados, como defendían los agustinianos) de manera que la razón explica de manera didáctica y científica los argumentos de la fe y esta le dice a la razón lo que está bien y lo que está mal. También incorpora la idea de Aristóteles de que el conocimiento está dividido en dos fases: primero la sensibilidad y después el entendimiento agente y el paciente. Sto. Tomás pretende ser, como su antecesor, un filósofo empirista.

Igualmente, en la antropología, considera al cuerpo y el alma unidos, como ya hiciera S. Agustín. Sin embargo su ética es más interesante e innovadora. Para empezar, propone tres tipos de leyes: las eternas (aquellas que hace Dios), las naturales (las leyes de Dios que nos afectan a nosotros) y las positivas (las que nosotros mismos elaboramos). De todas estas destaca las leyes naturales por su carácter inmutable, que atienden además a tres tendencias del ser humano: la tendencia de sustancia (supervivencia) la tendencia animal (procrear y cuidar de la prole) y la tendencia racional (buscar la verdad y vivir en sociedad). La ley natural jamás debe ser violada, porque además de no obrar bien con respecto a nuestras propias leyes, estaríamos desobedeciendo la ley eterna de Dios, es decir, estaríamos pecando. Por esta razón Sto. Tomás considera que no deben existir los estados laicos, ya que en última estancia es la ley de Dios la que debemos obedecer.

3. Relacionar el pensamiento de  Santo Tomás con su marco histórico, sociocultural  y filosófico.

La filosofía de Sto. Tomás está marcada profundamente por la de Aristóteles, redescubierta hacia relativamente poco tiempo, ya que hasta entonces sólo se había mantenido la ideología platónica. Pero los árabes descubren los textos originales del filósofo empirista en Siria, y estos llegan a Córdoba, donde Averroes (médico musulmán) los lee e interpreta, creándose así una nueva corriente filosófica llamada Averroísmo. Finalmente los textos llegan a la Universidad de París, donde, a pesar de haber sido prohibidos por el Papa, Sto. Tomás los lee, reinterpretándolos a su vez. Frente a la eternidad del mundo que defienden dichos textos Sto. Tomás reinterpreta que el mundo puede ser eternamente creado. Frente a la mortalidad del alma Sto. Tomás entiende que la razón inferior muere, pero la superior no. Y en cuanto a la doble verdad Sto. Tomás propone la del mundo, que puede ser eterno y creado a la vez. Como se puede ver, el filósofo medieval transforma la ideología de Aristóteles de forma que no cuestione ningún dogma cristiano, razón por la cual fue admirado por los de su religión y considerado una figura de vital importancia durante siglos.

No hay que olvidar al crítico de Sto. Tomás, el monje agustino Ockham. Él también es empirista, y por eso mismo llega a la conclusión de que ni Dios, ni el alma pueden ser percibidos a través de los sentidos ni por tanto por la razón. Acusa a Sto. Tomás de forzar sus argumentaciones empíricas a las que considera falsas. Sólo la fe puede demostrar la existencia de Dios y el alma

Los seguidores de Ockham, llamados Nominalistas, defendían dos conceptos base: por un lado, sólo se puede demostrar lo que se tiene delante si se percibe a través de los sentidos. Por otra parte, no es aconsejable fiarse del conocimiento, ya que hay algunas cosas en él que no sabemos como han llegado hasta ahí, y desde luego está claro que no a través de los sentidos. Ponen como ejemplo los signos lingüísticos naturales: los hablados y escritos son convencionales, y dependen del entorno; pero los pensados son comunes en todos los seres humanos, aunque no haya explicación racional para esto. Los Nominalistas cobraron gran importancia en su tiempo, y sentaron las bases del renacimiento.

4. Explicar el problema de Dios en otro autor de la Edad Media.

Enfrentada con la postura de Sto. Tomás nos encontramos la de su predecesor en la Edad Media, S. Agustín. No es de extrañar que sus argumentos difieran tanto entre sí, ya que el primero es aristotélico (empirista) y el segundo platónico (racionalista).

Para probar la existencia de Dios S. Agustín no atiende a la información de los sentidos, a la que de hecho desdeña, pues para él estos nos engañan continuamente y sólo podemos fiarnos de nuestra propia conciencia, que es la que posee las ideas inmutables (las que nos acercan realmente a Dios). Por tanto se podría decir que S. Agustín considera que para encontrar a Dios debemos ser capaces de ir más allá dentro de nosotros mismos. Su argumento principal sobre la existencia de Dios, la causa real proporcionada, es así pues a priori.

Sin embargo Sto. Tomás critica a S. Agustín por sus razonamientos abstractos y que realmente no pueden ser probados por medio de la razón, y se centra en la observación empírica. Él dice percibir a Dios a través de los sentidos, aunque para ello deba someter a un riguroso análisis (las 5 vías) la información que estos le traen. Su argumento es a posteriori, parte de información “palpable” para probar un concepto (abstracto a fin de cuentas), Dios.

En última instancia cabe añadir la curiosa contradicción de los autores medievales, intentando aplicar la filosofía a una religión, lo cuál es erróneo, ya que toda religión se basa en conceptos incuestionables (en este caso la existencia de Dios) y la filosofía es precisamente el arte de cuestionárselo absolutamente todo. Por esta razón, en mi opinión tanto S. Agustín como Sto. Tomás no son verdaderos filósofos, ya que buscan las respuestas en vez de la preguntas (con un éxito bastante dudoso, ya que la mayoría de sus argumentaciones son forzosas). Pretenden ser herederos de Platón y Aristóteles respectivamente, pero sólo consiguen corromper la clara línea de pensamiento de ambos.

Feb
16

5 Ag. —Evidentemente, si esto es así, ya está resuelta la cuestión que propusiste. Si el hombre es en sí un bien y no puede obrar rectamente sino cuando quiere, síguese que por necesidad ha de gozar del libre albedrío, sin el cual no se concibe que pueda obrar rectamente. Y no porque el libre albedrío sea el origen del pecado, por eso se ha de creer que nos lo ha dado Dios para pecar. Hay, pues, una razón suficiente de habérnoslo dado, y es que sin él no podríamos vivir rectamente. Y que nos ha sido dado para este fin se colige del hecho de castigar Dios a quien usa de él para pecar.
6 Sería injusto ese castigo si el libre albedrío nos hubiera sido dado no solo para vivir rectamente, sino también para pecar. En efecto, ¿cómo podría ser castigado el que usara de su libre voluntad para aquello que le fue dada? Así, pues, cuando Dios castiga al pecador, ¿qué te parece que le dice, sino estas palabras: «¿Por qué no usaste del libre albedrío para lo que te lo di, es decir, para obrar el bien?».
San Agustín, Del libre albedrío. Libro II [La libertad humana].Capítulo I.

El texto nos habla de la importancia de la libertad para ser persona con capacidad de decisión moral

Cuestiones:

1.Exponer las ideas y la estructura argumentativa del texto propuesto.

La idea principal que expone este texto es la libertad que tiene todo ser humano de obrar bien o mal.

Las ideas secundarias son: Dios ha otorgado al ser humano esta libertad, y el único fin de esta es hacer el bien. Si usa su libertad para hacer el mal el ser humano será castigado ya que está desobedeciendo a Dios.

2. Explicar el problema de la la libertad en San Agustín y desarrollar sistemáticamente las principales líneas de su pensamiento:

San Agustín considera que el ser humano es libre de amar a Dios o no. Pero por oto lado él también advierte que sólo aquellos que aman a Dios son buenos, siendo, así pues, malos los que no lo aman. De esta manera San Agustín establece las bases de la sociedad, no de manera psicológica (como Platón, que dividía las clases según la característica predominante en el alma de sus individuos). Los que aman a Dios irán a la Ciudad de Dios (la vida eterna, donde la felicidad puede ser alcanzada) y los que no lo aman se quedarán fuera.

San Agustín, además de nueva ética, también propone una concepción nueva de la historia. Hasta entonces, los romanos (el imperio dominante en occidente) habían pensado en la historia como algo cíclico (de manera que ellos siempre estarían en el poder) pero ante su evidente derrota, S. Agustín presenta una concepción lineal de la historia, donde el acontecimiento culminante es el nacimiento de Cristo; todo lo anterior es una preparación a dicho acto, y lo posterior, sus consecuencias. Por esta razón él defiende que el Estado ha de estar siempre bajo el poder de la Iglesia, ya que él primero puede caer, pero la Iglesia es eterna.

Como se puede ver, S. Agustín basa toda su filosofía en un eje principal: la figura de Dios. Y esto es porque, por primera vez, no sólo la razón se va a tener en cuenta en esta disciplina, sino también la fe, no sólo el entendimiento, sino que aparece la voluntad. La razón y la fe están unidas, pero la razón se limita a explicar lo que la fe ya sabe. Por otro lado, el ser humano tiene la capacidad del autotranscendimiento, es decir, el ir más allá de la conciencia. S. Agustín es un filósofo platónico y no se fía de los sentidos, ya que estos engañan. Por esa razón, para él, el entendimiento consta de dos partes: primero la interiorización, ya que, como se ha mencionado antes, al no poder fiarse de los sentidos hay escuchar sólo la voz de la conciencia. Y si nos centramos en ella, nos encontraremos ante las ideas inmutables, que no se sabe como han llegado hasta ahí ya que el ser humano es un ser mutable y por tanto no puede haberlas creado. De este interrogante se aprovecha S. Agustín para probar la existencia de Dios: la causa real proporcionada, un argumento a priori, pues no tiene en cuenta la información empírica. S. Agustín defiende que, si nosotros tenemos ideas inmutables pero no las hemos creado, entonces un ser inmutable ha tenido que crearlas y ponerlas allí. Ése sólo puede haber sido Dios, por lo tanto Dios existe. Otros argumentos para probar su existencia son: el consenso (si mucha gente cree en Dios entonces es cierto que este existe) y el orden del universo (si el universo se nos presenta ordenado alguien tiene que haberlo ordenado, y este sólo puede ser Dios). Por otro lado no hay que olvidar que S. Agustín también nos habla de la voluntad frente al entendimiento, siendo esta la capacidad de intentar encontrar la felicidad (que no existe en este mundo más que en las mencionadas ideas inmutables, es decir, en Dios).

3.Relacionar el pensamiento de San Agustín con su marco histórico,sociocultural y filosófico.

San Agustín es el primer filósofo cristiano de su tiempo. Vivió una época difícil, en la que el Imperio Romano se deshacía y con él morían poco a poco las filosofías helénicas (tales como el Epicureísmo, el Estoicismo y el Neoplatonismo) al tiempo que el cristianismo las absorbía y se hacía más fuerte gracias a ellas.

S. Agustín fue primero maniqueo (el Maniqueísmo era una religión que defendía la existencia de dos fuerzas en la tierra: el bien y el mal. Según la que predominara en una persona esta era buena o mala). Posteriormente pasó a ser neoplatónico, (de Platón conservaría siempre muchas líneas de pensamiento, tales como la desconfianza en los sentidos y la importancia de las ideas inmutables), pero al dialogar con el obispo de Milán, éste le convenció para que se volviera cristiano. Posteriormente el propio S. Agustín llegaría a ser obispo de Hipona, su ciudad natal.
Después de su muerte, como tuviera gran repercusión en la filosofía y la religión cristiana, surgió una corriente de pensamiento llamada Agustinismo. Éste separaba completamente la fe de la razón, considerando que esta última debía estar siempre bajo el servicio de la fe.

Tras él llegaron otros filósofos cristianos que quisieron demostrar por medio de la razón la existencia de Dios, tales como S. Anselmo de Canterbury, que partía de la premisa de que Dios no existía, pero reflexionando luego sobre el concepto de Dios llegaba a la conclusión de que éste representaba todas las cualidades humanas en su grado máximo. Y si el ser humano tiene la categoría de existencia y Dios no, el ser humano ya es mejor que Dios, lo cual es impensable. Así que por esta razón consideró demostrada la existencia de Dios.

Por otro lado también hubo herejías (corrientes de pensamiento no aceptadas por la Iglesia) tales como el Traducianismo (los padres transmiten el cuerpo y el alma con sus pecados a sus hijos) o los llamados pelagianos, que afirmaban que cuando más cerca se estaba de Dios menos tendencia se tenía a hacer el mal, idea originada en el intelectualismo moral.

4. Explicar el problema de la justificación del comportamiento en un autor o corriente filosófica de la edad antigua.

La justificación del comportamiento en S. Agustín está tomada de Platón y su intelectualismo moral, ya que hay que tener en cuenta que S. Agustín fue neoplatónico antes que cristiano.
Platón expone en su alegoría de la línea, que cuanto más sabiduría adquiere el ser humano, más cerca está de la idea de Bien. Por tanto, el intelectualismo moral defiende que aquellos que obran mal es porque no conocen el bien, obrando siempre bien aquellos que son suficientemente sabios como para llegar a la idea de Bien. Es decir, que se tiene libertad para obrar bien o mal, pero que la sabiduría de una persona garantiza su bondad.

S. Agustín parte de este argumento, pero cambia algunas cosas. En vez de que la sabiduría adquirida por la razón sea la que nos acerca al Bien, él hace que sea la fe, de tal manera es nuestro amor por dios (o la ausencia de él) lo que nos hace buenos o malos.

Por otro lado, ambos (S. Agustín y Platón), desdeñan la información de los sentidos y ensalzan la importancia de las ideas inmutables.

En mi opinión S. Agustín simplemente se limita a utilizar los razonamientos de Platón para su propio beneficio (y el del cristianismo) pero de esta manera los corrompe, ya que la obligada figura de Dios que introduce en todos ellos deshace el maravilloso equilibrio de las ideas propiamente platónicas.

Dic
24

Lo que más me llamó la atención de esta película es lo alta que parece la actriz Meryl Streep… ¿lo será así en realidad? Supongo que no, que será cosa de las exigencias del guión, ya que interpreta a una mujer real, Julie Child altísima americana cuyo amor por la buena comida (que obviamente tenía que ser francesa) la convirtió en embajadora culinaria de Francia en los Estados Unidos, donde hasta entonces, como se dice en la película, “sólo comían hamburguesas y nubes de azúcar”. Sí, esto nos lleva a pensar que el mérito de Julie Child tal vez no fue ser buena cocinera (aunque eso nunca lo sabré, claro está) sino llevar comida de verdad a los pobres estadounidenses.

Para quién aún no se haya enterado, esta película va sobre comida, de hecho aparece comida en casi todos sus fotogramas, sus protagonistas femeninas en cocinar para deleitarse después con ricos platos (es un milagro que las dos tengan una silueta perfecta, a pesar de estar de gozar sin miedo del chocolate fundido, la mantequilla más sabrosa o suculentos asados), la comida es el eje central de sus vidas, de hecho. Y sobra decir que pasaréis con hambre toda la película, y que más vale que al salir os esperen en casa con una buena cena…

Una película correcta sin más, buenas actuaciones (a mí el personaje de Julie Child me ponía un poco nerviosa por su exagerada elocuencia) todo quizá demasiado feliz y acartonado para mi gusto. Lo más destacable de esta película es que consigue abrirte el apetito, a parte de eso no esperéis escenas conmovedoras o de acción, porque su ritmo es más bien lento (aunque en ningún momento volvió a aburrirme, estaba demasiado ocupada relamiéndome).

Por cierto, que la otra protagonista, Julia Powell tiene al parecer un exitazo rotundo con su blog, en el que publica sus experiencias y anécdotas al cocinar en un año todo el libro de recetas de Julie Child. Lamentablemente no puedo decir lo mismo con mi blog, lo intenté primero con la filosofía, pero ya sé que la gente de hoy en día está demasiado ocupada para leer las cavilaciones de otros, y estoy segura que ni siendo el mismísimo Platón habría logrado comentarios (de hecho creo que en ese caso no hubiera tenido ni uno solo). Por esa razón ahora me dedico al cine, porque al menos así contáis con una opinión que os previene o anima antes de gastaros la burrada que piden ahora por ver una película. Pero no voy a llegar tan lejos como Julia Powell, asesinando pobres langostas, o rompiéndome el brazo batiendo yemas de huevo para hacer una deliciosa tarta. De todas formas, si estáis leyendo esto, comentad un poco, que a mi blog le van a salir telarañas, y así al menos dejáis constancia de vuestra existencia.

Bon apetit!